Runrún es una palabra de origen onomatopéyico que en lengua castellana significa rumor, un ruido que avanza, se construye y se transforma en la tensión individuo/colectivo como las historias y saberes que se transmiten oralmente. También es el nombre de un ave que habita Chile y que su trinar nos remite al «pájaro sin plan de vuelo» con el que Violeta Parra definió el acto de crear. Además, es un juego artesanal que antiguas generaciones, en su infancia, construían con un botón e hilo, y que al hacerlo girar sonaba como el ruido de los relatos que nos construyen día a día.
En este sentido, somos un espacio de investigación en movimiento, explorando las posibilidades poéticas que tiene la lengua en tanto sistema que a través del ritmo, la entonación y la tradición oral, codifica y transmite la memoria colectiva de un grupo humano. Pero que, a la vez, actúa como el umbral entre la cultura y el entorno que nos rodea y del que a la vez somos parte.
Por este motivo, habitamos y estudiamos la palabra como un espacio simbólico en movimiento que nos cobija, en sintonía con el «no habitamos un país, habitamos una lengua» del filósofo rumano Emil Ciorán. Trabajo que desarrollamos desde el arte sonoro como disciplina contemporánea que unifica la investigación de los hechos sonoros, entre ellos, la palabra. Objeto de estudio que se encuentra históricamente disperso en diversos otros campos como la música, la literatura, las artes visuales, la física o la lingüística. Labor llevada a la práctica desde una perspectiva experimental, colaborativa, pedagógica y transdisciplinaria, buscando consolidar un núcleo creativo en torno al lenguaje verbal capaz de dialogar a escala humana con el medio artístico, científico, educativo y editorial chileno e internacional.
- Es experimental pues entendemos la lengua como un sistema que está en constante cambio capaz de autoproducirse de una generación de hablantes a otra, y con ello, desplegar toda su capacidad creativa. Por ende, estudiamos y practicamos la palabra como un acto creativo humano que nos negamos a enjaular de manera rígida.
- Es colaborativa porque trabajamos en base al código abierto. Es decir, a partir de una idea inicial o pie forzado, desarrollamos conocimiento de forma colectiva. A la vez, pensamos de manera crítica en la «autoría» exclusiva de las cosas, abriéndonos a la posibilidad de romper con ella. También, porque el cuerpo de seres que habita esta casa simbólica está en constante movimiento. En este sentido, nuestros cimientos son tanto el equipo base como todas aquellas personas que van formando parte de los procesos que desarrollamos.
- Es pedagógica porque creemos que todo diálogo es pedagógico en el sentido de que, en dicho acto, cada hablante pone sobre la mesa sus experiencias de mundo, surgiendo constantemente en cada conversación un aprendizaje nuevo y, por ende, la posibilidad de crear en conjunto.
- Es transdisciplinaria puesto que trabajamos la palabra desde su relación directa con el arte sonoro como disciplina que busca unificar dentro de un mismo campo de investigación, prácticas y teorías sobre hechos sonoros, entre ellos el lenguaje verbal, que se encuentran dispersos en áreas creativas tan diversas como la música, la literatura, las artes visuales o las artes escénicas, y en campos teórico-prácticos como la filosofía, la lingüística, la historia del arte, la musicología, la pedagogía o las ciencias físicas y biológicas.
En definitiva, no creemos ni en la emergencia ni en la consagración. No somos ni una empresa en términos tradicionales ni un colectivo cerrado. Somos una forma de habitar, estudiar y practicar la palabra desde hace 9 años, entregados a su carácter cambiante y creativo.
Actualmente, en tanto espacio de trabajo itinerante, transitamos entre el desierto de Atacama, la cuenca del río Maule (Chile) y la costa mediterránea de Barcelona (España).
EQUIPO BASE ACTUAL
DANIEL RAMÍREZ

PAULA FREDES

FRAN BRIONES

MARTA RAMÍREZ

Casa Runrún es fruto de la gestión de Fundación Runrún
2018-2026
Desde el 2018 al 2026 funcionamos bajo el nombre de Familia Runrún, porque además de comprendernos durante aquel período como un colectivo artístico, «familia» nos remitía al abordaje de la palabra desde una óptica integrada, sin establecer límites tajantes entre sus relaciones con lo visual, lo sonoro, lo escénico, lo social o lo económico. Concebimos la palabra y sus variadas puertas de entrada, por tanto, como una relación permeable, en la que en muchos casos existen límites difusos, muy en sintonía con el pensamiento del filósofo Wittgenstein en su teoría de los parecidos de familia o la teoría semántica de los prototipos o incluso la teoría matemática de los conjuntos. Periodo de mucho ensayo y error en el que año a año fuimos probando nuevas formas de funcionamiento, dependiente del tipo de proyecto a realizar. Procesos centrados principalmente en el cruce entre literatura y música, además de un fuerte trabajo de base comunitaria y rural. De forma paralela, la actividad editorial la realizábamos bajo el sello Tala Ediciones.
EQUIPO BASE HISTÓRICO
- DANIEL RAMÍREZ: coordinación general (2018-presente)
- ELIANA HERTSTEIN: producción y coordinación comunitaria (2018-2016)
- PAULA FREDES: comunicaciones (2022-presente)
- FRANCISCA BRIONES: apoyo producción y finanzas (2023-presente)
A lo largo de esos años, además, fuimos estableciendo lazos con diversos artistas y trabajadores de las artes, con quienes desarrollamos proyectos puntuales, y que forman parte, de una u otra manera, de nuestra familia histórica.
